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Bóvedas celestiales,

aunque hechas por la mano terrenal del hombre.

La forma imaginada del universo,

el círculo, ni principio ni fin,

solo girando eternamente.

Las cúpulas habían aparecido en la Antigüedad,

y en los siglos medievales,

pero nunca con una grandiosidad tan compulsiva.

En los siglos XV y XVI,

aparecieron cúpulas por todas partes constelaciones de ellas.

Eran obra de mortales.

Pero gracias a los filósofos,

la capacidad infinita de la mente humana,

convirtió al hombre en un dios mortal,

rey de los seres inferiores.

Tanto en Oriente como en Occidente,

se empezó considerar que los artistas y arquitectos

estaban tocados por un don divino.

Las cúpulas que construyeron, desde Roma a Lahore,

constituyeron la culminación de aquel momento de suprema

casi sacrílega, confianza creativa.

Entonces, ¿por qué tratamos esos florecimientos

como si estuvieran ocurriendo en planetas culturales diferentes?

Bueno, creo que todos conocemos la respuesta

es el término ‘Renacimiento’, ¿no es cierto?

Indefectiblemente unido a la palabra ‘italiano’,

por aquellos que lo acuñaron.

Es cierto que a menudo se amplia al norte y al oeste,

a Francia y Alemania, e incluso, en lo concerniente a la literatura,

a lugares tan alejados como las costas mismas de Albión.

Pero si queremos sentir el pulso

de uno de esos grandes momentos, la explosión de creatividad,

cuando la civilización dio un salto hacia delante,

tenemos que mirar mucho más allá, tenemos que mirar hacia Oriente.

El gran florecimiento al que llamamos Renacimiento,

debe mucho a los eruditos árabes,

que recuperaron a los clásicos olvidados de la Antigüedad

de la ciencia, las matemáticas y la filosofía.

A lo largo de los siglos siguientes,

el flujo creativo fluiría en ambos sentidos,

entre el oriente islámico y el occidente cristiano.

Pero, para la libertad imaginativa de los propios artistas,

el futuro que les esperaba, en Oriente u Occidente,

no pudo haber sido más distinto.

CIVILIZACIONES.

EL TRIUNFO DEL ARTE.

Siempre que tiene lugar algún acontecimiento profundo

que impulsa la civilización hacia delante,

no suele ocurrir por medio de chispazos aislados de creatividad

en una ciudad o Estado,

sino a través del estímulo de la competencia.

La competencia a través del tiempo intentando superar a los antiguos,

pero también la competencia a través de las fronteras,

incluso cuando esas fronteras dividían culturas en conflicto.

Y así ocurrió con los renacimientos en los mundos cristiano y musulmán.

A más de 1700 kilómetros de distancia entre sí,

en Roma y Estambul, dos hombres de avanzada edad,

Miguel Ángel y el turco Mimar Sinan,

ambos veteranos constructores, competían por el mismo premio:

superar lo que durante casi un milenio

se había considerado la casa de Dios

más extraordinaria del mundo: Santa Sofía.

Comisionada por el emperador Justiniano, a comienzos del siglo VI

la basílica bizantina fue el mayor logro arquitectónico

de la iglesia paleocristiana.

“Su cúpula”, escribió un erudito,

“no parecía en absoluto estar asentada

sobre cimientos de albañilería, sino suspendida del cielo mismo”.

Cuando los turcos otomanos conquistaron Constantinopla, en 1453

en vez de demoler Santa Sofía, la convirtieron en una mezquita.

Pero no puede eludirse el hecho de que la conversión fue superficial

Los elementos islámicos

habían sido simplemente atornillados a una iglesia.

De alguna manera, el cristianismo permanecía siempre visible.

Llegó un momento en que el cambio de imagen parcial

no resultó satisfactorio,

al menos para el más grande de los gobernantes otomanos,

Solimán el Magnífico.

Sus ejércitos habían abierto una brecha a través

de la Europa cristiana.

Así que cuando decidió construir una nueva mezquita,

despojada de restos de la cristiandad,

estaba refrendando a Alá.

Y lo estaba haciendo directamente contra sus rivales,

el emperador del Sacro Imperio Romano y el papa.

Irónicamente, el maestro de obras que recibió el encargo

de construir la gran mezquita de los viernes,

había nacido cristiano.

Mimar Sinan era un jenízaro, convertido al Islam de niño,

y reclutado por las tropas de élite del sultán.

Sinan fue ascendiendo hasta convertirse

en el más grande ingeniero militar de su época.

Pero siempre sintió que estaba destinado a algo más grande

que la construcción de puentes y fortificaciones.

“Deseo convertirme en arquitecto” le dijo a su biógrafo,

“para que mis habilidades perfectas puedan dejar arte al mundo”.

El encargo de Solimán era apasionante, pero abrumador.

Una gran cúpula, rodeada de medias cúpulas,

cuatro minaretes, una estructura tan inmensa

como el imperio de los dos continentes.

Una mezquita que eclipsaría a Santa Sofía.

La proclamación visible de la victoria del Islam.

La gran idea de Sinan es la indivisibilidad del espacio,

la proclamación arquitectónica de la unión de todos los creyentes.

Aquí, el espacio no está cortado por bosques de columnas,

barreras de coro y un altar.

Aquí, estamos todos juntos.

El Islam es una religión de ley y de fe simple.

Todo, revelado a todos.

Islam significa sumisión,

y a lo que nos sometemos aquí, es a la luz,

a la luz de la fe verdadera y del Corán, su esencia.

La luz de la ley de Dios fluyendo a través de 249 ventanas,

inundando el espacio de resplandor.

Qué sensación de ingravidez produce todo el entorno,

incluso la gigantesca cúpula; y eso es aún más extraordinario,

porque solo podía ser sostenida

por una arquitectura absolutamente titánica,

estos cuatro inmensos pilares de mampostería.

Todo es espacioso, ligero y elegante;

pero lo que percibes detrás de todo ello

es la poderosa mente matemática e ingeniera de Sinan.

El logro de algo construido en el suelo,

pero henchido de una especie de elevación planetaria,

hacia donde nuestra mirada es impelida una y otra vez,

es lo que convierte esta mezquita,

en uno de los edificios más bellos del planeta.

Sinan no trabajaba de manera aislada.

Sabía muy bien que en la Europa cristiana,

los arquitectos habían estado trabajando

para rehacer la arquitectura cristiana a escala imperial.

Los turcos que visitaban Roma,

al igual que sus homólogos italianos que visitaban Estambul,

tuvieron que ver de primera mano esta competición

de singularidad cultural entre Oriente y Occidente.

Sinan había pensado obsesivamente

en la larga historia de Constantinopla;

y también en Roma artistas y arquitectos

se encontraban inmersos en un diálogo con el pasado.

El Renacimiento occidental se había fundado con la idea

de reconstruir las ruinas del pasado clásico y pagano,

y reconstruirlas para una nueva era cristiana.

La prueba suprema sería San Pedro.

La basílica original,

construida por Constantino en el siglo IV, en el año 1500

estaba en peligro de derrumbamiento.

En 1505, el papa Julio II,

conmocionó a Roma con la decisión de demoler la antigua basílica.

El arquitecto visionario Donato Bramante,

ganó el concurso para construir su sucesora.

Consiguió el trabajo gracias a un pequeño edificio, perfecto,

que llamó la atención del papa.

Esta pequeña joya es realmente una mirada al interior

de la mente renacentista,

y en particular, a la mente de Renato Bramante.

Se trata de un santuario independiente dedicado a San Pedro,

construido en el claustro de la iglesia

de San Pietro en Montorio,

el lugar donde se dice que San Pedro fue crucificado boca abajo.

Pensemos en el significado de la palabra ‘renacimiento’:

significa volver a nacer.

Y lo que estaba naciendo de nuevo era la Antigüedad clásica.

Bramante recorrió Roma,

tomando notas eruditas muy cuidadosas de lo que veía.

Y lo que vio eran templos paganos.

Así que lo que tenemos aquí es la forma clásica perfecta

de uno de aquellos templos romanos en ruinas,

una cúpula asentada sobre un tambor,

con un cerco de columnas en el exterior

y como tal, lo que hace es tomar esas formas perfectas,

el hemisferio y el círculo giratorio,

la revolución de los planetas, como si fuera un gran reloj cósmico,

para afirmar: “Así, armoniosamente,

es cómo va a ser el nuevo arte sagrado”.

Pero había algo más en la mente de Bramante.

Esto es realmente un prototipo en miniatura

de lo que él pretendía con la basílica de San Pedro.

Aunque había un problema;

esta obra es tan perfecta porque es muy muy pequeña.

Pero su objetivo era hacer sombra a Santa Sofía,

por consiguiente, San Pedro tenía que ser realmente grande,

y eso suponía un gran desafío.

Bramante comenzó los trabajos en 1506,

aunque no vivió para ver su San Pedro en miniatura

convertido en la gran basílica.

Pero el más grande de sus sucesores, Miguel Ángel,

estaba decidido a honrar la esencia del diseño de Bramante,

una cúpula central perforada por ventanas.

Miguel Ángel era septuagenario cuando, como tercera opción del papa

consiguió el trabajo,

refunfuñando que solo lo iba a hacer para gloria de Dios.

Muchas de sus últimas grandes obras, como ‘El juicio final’

de la Capilla Sixtina, eran a su manera,

construcciones arquitectónicas titánicas.

Masas inmensas de figuras aladas e impelidas a través del espacio.

La mayoría de sus dibujos para el proyecto se han perdido,

pero un modelo de madera ha sobrevivido para mostrarnos

que su visión, al igual que la de Bramante,

era la de un enorme templo cristiano en forma de cruz griega.

Sin nave ni recargadas capillas laterales

que distrajeran del punto focal, la gran cúpula de coronación.

Sus ventanas inundando el interior de luz.

La inmensa estructura soportada en su totalidad

por cuatro pilares gigantes.

Es asombroso darse cuenta de que los dos edificios monumentales

más extraordinarios del mundo, uno para el islam,

y el otro para el cristianismo,

se construyeron en la misma época, en la década de 1550

y de acuerdo a los mismos principios básicos de construcción.

Y se preguntarán si Mimar Sinan y Miguel Ángel

sabían lo que el otro estaba haciendo.

Tanto para Miguel Ángel como para Sinan,

el desafío era cómo hacer que la poderosa ingeniería

fuera bella, y aparentemente, sin fisuras.

Miguel Ángel siguió el ejemplo de Bramante:

una cúpula perfecta, elegante y hemisférica,

un eco de la antigua Roma.

Pero también era, de alguna manera, Miguel Ángel en estado puro,

la fuerza colosal traducida en línea fluida.

Miguel Ángel siguió trabajando con denuedo en su obra

siendo ya un octogenario,

viviendo en una habitación similar a una celda en San Pedro,

atormentado de dolor,

negándose a cobrar y comiendo muy poco.

El 24 de febrero de 1552 fue un gran día,

tanto en la carrera de Miguel Ángel, de 76 años de edad,

como en la larga y extraordinaria historia

de la cúpula más grande del mundo,

la cúpula que se yergue sobre San Pedro;

porque fue el día en que se terminó la cornisa del tambor.

La cornisa está justo debajo de la zona de las ventanas.

Esencialmente, es la base que hizo que fuera imposible para cualquiera,

sin importar lo que ocurriera después de la muerte de Miguel Ángel

12 años después, cambiar su tamaño.

Pero, más importante aún hizo imposible cambiar

la hermosísima visión de Miguel Ángel.

Para celebrar la gran ocasión, ¿qué hizo Miguel Ángel? Una fiesta.

Y no fue para los patricios ni para la princesa

ni para el cardenal ni para el papa;

fue para los trabajadores que hicieron esta obra posible.

Hubo salchichas en abundancia y cuatro enormes hígados de cerdo.

¿Y qué nos dice esto de Miguel Ángel,

más allá de la encantadora anécdota de que sentía

una especie de solidaridad fraternal con sus obreros?

Nos dice lo siguiente:

que Miguel Ángel, a lo largo de toda su vida,

valoró lo que sus contemporáneos llamaban “ars”.

Ars significa arte,

pero significa arte en el sentido tradicional de trabajo manual.

Y en su caso, en un don casi sublime para la ingeniería,

para el poder estructural,

sabiendo exactamente dónde debe ir cada elemento.

Pero nunca llegarías a ser un gran artista

a menos que pudieras combinar esa habilidad técnica

con lo que los contemporáneos de Miguel Ángel llamaban “ingenio”,

la habilidad para concebir una idea sublime.

Y esa idea heroica pervivió en sus sucesores,

que hicieron la curva de la cúpula mucho más pronunciada.

Miguel Ángel murió a los 89 años;

pero antes de que pudiera ver la cúpula terminada,

la idea del templo en forma de cruz griega

les pareció a los papas posteriores “demasiado pagana”.

Se añadió una gran nave solitaria,

lo opuesto a lo que Bramante y Miguel Ángel habían querido.

Pero se sigue percibiendo la esencia de su ingenio bajo esa cúpula.

Elevándose a una altura de 120 metros por encima del suelo,

y con 40 metros de diámetro, es la cúpula más alta del mundo,

más alta que la cúpula de la mezquita de Solimán,

y más alta que la de Santa Sofía.

Obra del hombre a quien sus contemporáneos

apodaban “Il divino”, el divino.

Nadie habría osado decir eso de Mimar Sinan.

Pero en Europa, el culto al artista como superhombre

que escucha su propia voz,

que era como escuchar el eco de la palabra de Dios

en lugar del de su cliente, ya había comenzado.

Sus vidas eran ahora,

por primera vez desde la Antigüedad, el tema de importantes biógrafos,

tan fascinantes si no más, que las de santos y reyes,

ya que a menudo describían la obra de pecadores.

Y en la galería de los autodenominados genios,

nadie pecó tanto como el orfebre florentino, Benvenuto Cellini.

Fue debido a su arresto domiciliario

por haber vivido en pecado con su novio

que lo delató a las autoridades,

por lo que Cellini escribió el thriller sangriento

y palpitante de su autobiografía,

que aparte del catálogo de asesinatos,

escapadas de prisión y tiroteos,

era un extenso documento sobre el anhelo

de ser tratado como un verdadero genio artístico,

junto a su héroe, Miguel Ángel.

Miguel Ángel conocía a Cellini, y de hecho,

en al menos una ocasión le brindó un fuerte respaldo,

pero como mejor orfebre del mundo,

para Benvenuto aquello no era suficiente.

Solo un auténtico genio, después de todo

podía haber conseguido convertir un salero de oro

en una ingeniosa escultura erótica.

Pero la forma divina de Poseidón mostraba que Cellini

podía crear figuras heroicas sacando lo mejor de ellas.

En Florencia, la estatua de bronce a batir, era la Judit de Donatello,

una heroína bíblica que sostiene la cabeza

del general enemigo Holofernes, aquien acababa de decapitar.

Pero Judit había sido colocada en la Piazza della Signoria

frente a la sede del Gobierno de Florencia,

para celebrar la expulsión de la ciudad

de la despótica familia Médici.

Así que casi un siglo después,

cuando Cosme de Médici se convirtió en duque,

encargó una estatua que invirtiera los papeles:

un héroe varonil decapitando a un monstruo femenino.

Y Cellini, un macho alfa experto en asesinatos sangrientos,

aprovechó su oportunidad.

Donatello había moldeado a Judit en secciones.

Cellini prometió hacer a Perseo en una sola pieza.

“Imposible”, dijo mofándose el duque,

“el bronce líquido no llegará a todas las extremidades”.

“Obsérvame, y verás”, dijo Cellini,

a quien le gustaba responder a sus clientes.

Cellini se lo iba a jugar todo a una sola carta.

La fundición del Perseo

le iba a transformar de orfebre, de grabador, de simple artesano

con el que todo el mundo era condescendiente,

en un auténtico superheroe artista.

Una vez que todo estuvo preparado, de repente,

cuando el bronce derretido iba a ser vertido,

Cellini cae mortalmente enfermo a causa de una fiebre terrible.

Está tan mal, tan enfermo, que está seguro de que va a morir.

Hay una tormenta increíble: viento, lluvia,

el techo se vuela parcialmente; la tapa del horno explota

y, fatídicamente, la temperatura del bronce fundido comienza a bajar,

esa palabra que nadie quiere oír en una fundición: apelmazamiento.

Se produce una coagulación prematura de la aleación,

y los ayudantes acuden corriendo:

“Maestro, maestro, todo se está apelmazando”.

Si la aleación de bronce se enfría,

no llegará a todas las extremidades del molde,

y acabará siendo una especie de hombrecillo enano.

Entonces, Cellini salta de su lecho de muerte,

y coge todos los utensilios de cocina imaginables:

platos, bandejas, y los arroja al fuego.

El horno se vuelve a calentar.

La aleación fluye por el molde, llegando a todas partes.

Ha conseguido la transformación que tanto deseaba.

Y Cellini tiene una maravillosa frase para vanagloriarse

de lo que ha sucedido, exclama: “He revivido un cadáver”.

Esta es la extraordinaria obra maestra

que los turistas pasan por alto,

mientras están demasiado ocupados haciéndose selfies

frente a una copia del David de Miguel Ángel,

situada a escasa distancia.

Pero si le concedieran un par de minutos,

verían el escandaloso milagro en bronce de Cellini, duro metal,

que en cierta manera rebosa sangre caliente

y se retuerce cual terrorífica serpiente.

Perseo, cabeza abajo,

y el brazo levantado en señal de triunfo,

cual campeón deportivo, exhibiendo el gran trofeo.

Todos los Perseos y Medusas anteriores, eran un contraste

entre la belleza del héroe y la grotesca gorgona. Pero no aquí.

Cellini tiene la idea loca y genial de hacerlos intercambiables

y andróginamente hermosos.

Hombre y mujer, mujer y hombre, ambos mirando abajo.

Ni siquiera sus peinados se diferencian gran cosa entre sí:

rizos despeinados o sinuosas serpientes.

Cellini es un brujo, un alquimista.

Ha hecho sudar al duro metal en el esfuerzo del asesinato.

Ha vuelto a convertir la caliente aleación en líquido,

la sangre corriendo por el cuerpo del héroe;

la sangre brotando del cuello seccionado de Medusa.

Y no olviden, que incluso muerta, su mirada podría matarnos.

Y Cellini se permite una pequeña travesura

a costa, nada menos, que de su héroe, Miguel Ángel.

Coloca su escultura donde parece captar la atención del David.

Los ojos petrificantes de Medusa han convertido al David

en una piedra fría y sin vida.

Cellini pudo realizar su extraordinaria obra,

solo porque halagaba el sentimiento de prepotencia de su cliente, Médici

La época gloriosa de Florencia había terminado,

pero una muestra de arte de gran prestigio

pospondría su insignificancia indefinidamente.

Y en lo que concierne a los imperios emergentes,

el arte y los artistas eran indispensables

para la proyección de su poder.

Y esto era tan cierto en la Asia musulmana

como en la Europa cristiana.

El imperio mogol, en la India,

era una esponja de todas las culturas que heredó

y que admiraba.

Y aquella apertura tolerante y curiosa

a multitud de influencias de Oriente y Occidente,

se convirtió en un principio bajo Gobierno del emperador Akbar.

Cuando él y sus descendientes reconstruyeron

la antigua ciudad hindú en ruinas de Lahore,

se inspiraron en el estilo de los templos hindúes

y en la arquitectura persa.

Pero, fundamentalmente, Akbar,

que había aprendido él mismo a pintar,

convirtió el arte en el espejo de su civilización.

“Hay muchos que odian la pintura” dijo Akbar,

pero esos hombres me desagradan".

Akbar creó talleres para cientos de artistas,

grandes fábricas de cultura real,

que empequeñecían los modestos estudios

de los pintores occidentales.

El arte mogol se inspiró en la épica India,

y en la poesía, la caligrafía y la profusa decoración persas,

pero muy pronto desarrolló su propio estilo,

lleno de distinguidos acontecimientos.

Elegancia cortesana, y a veces,

bajo la influencia del arte occidental que había visto Akbar,

cierto gusto por el naturalismo.

El propio Akbar, siempre en el centro de la escena,

prestaba atención personal a las obras de forma regular,

bajando personalmente a los talleres,

para terror de los artistas,

promoviendo o degradando a pintores,

dependiendo de si le agradaba o desagradaba su último trabajo.

Y aunque, al igual que todas las generaciones

de emperadores mogoles y sus sucesores,

sufrió intentos de usurpación del trono,

incluso por parte de su hijo Jahangir,

Akbar le transmitió la idea de que la autoridad

del Imperio mogol debía construirse sobre los cimientos del arte,

así como del Gobierno y del poder militar.

Sería considerado por sus contemporáneos

y la posteridad, por encima de todo, una civilización.

Jahangir, realmente no necesitaba que su padre le dijera

lo importante que era el arte.

Por méritos propios, era el miembro más comprometido

intelectual y estéticamente de toda la dinastía.

Esta es una de las grandes obras maestras de la pintura mogol.

Pero, también es una extraordinaria obra maestra

sobre la autocomplacencia imperial.

Incluso, de acuerdo a los patrones de “El dominador del mundo”,

que es lo que significa el nombre Jahangir,

y título que él mismo se concedió.

Está rodeado de un halo dorado, del tamaño de un pequeño planeta,

que emite un extraordinariamente inmenso destello dorado.

Tan potente, que uno de los pequeños “putti”, uno de los cupidos,

tomado directamente del arte europeo,

tiene que taparse la cara con las manos

para que sus ojos no sean abrasados por la radiación

de la magnificencia de Jahangir.

El presuntuoso y poco convincente mensaje de la pintura

es que Jahangir prefiere la compañía de un santón musulmán

a la de los gobernantes mundanos.

El propio jeque sufí ha sido pintado con una maravillosa

y elegante simplicidad:

Ataviado con una túnica marrón,

y exhibiendo una barba perfecta de algodón de azúcar,

está recibiendo un regalo de las manos del propio Jahangir,

pero, por supuesto, sus manos no se llegan a tocar.

Y sucede algo más en esta extraordinaria pintura.

Es también una pintura sobre la competencia

entre el arte mogol y el arte europeo,

entre Oriente y Occidente.

Hay un sultán otomano al que se representa con el turbante turco

y que mira con respeto en dirección a Jahangir.

Pero, lo más significativo es el gesto

que está haciendo con sus manos,

así, el gesto de respeto diferencial en la India.

Ningún turco habría hecho nunca eso.

Pero si bien el sultán otomano es menospreciado

por el pintor de la corte de Jahangir,

no es nada comparado con lo que sucede

con el rey Jacobo I de Inglaterra,

que está situado por debajo de los pies del emperador,

con una mirada que solo se puede describir

como amargo resentimiento por ocupar el lugar más bajo

en el orden jerárquico.

Y el artista que pinta la obra, yque disfruta con todo ello,

tiene un exquisito autorretrato en la parte inferior del cuadro.

Se llama Bichitr.

Es hindú -lo sabemos por la túnica púrpura-,

y se trata de un autorretrato de perfil realmente precioso.

Con los detalles exquisitos de la barba, del turbante,

de su pictórica mano,

y realizado con una técnica casi tan refinada

como la que emplea con el propio emperador.

De hecho, se trata de un autorretrato

con una doble reflexión,

una miniatura dentro de una miniatura;

la que sostiene Bichitr,

y que nos dice todo acerca de la situación ambigua del mogol.

En ella se muestran los signos de favor,

un elefante y dos caballos,

que el emperador ha regalado a su pintor,

pero con una condición sobreentendida.

En última instancia,

a pesar de situarse en la estela del poder y la gloria de Jahangir,

Bichitr es consciente del lugar que ocupa,

lo que queda definido por el último detalle

del diminuto cuadro que sostiene en sus manos,

donde aparece arrodillado postrándose a los pies

de el dominador del mundo.

Y como se puede ver,

él mismo se relega, literalmente, a un rincón.

Al fin y a la postre,

estas intrincadas y hermosas pinturas son miniaturas,

ilustraciones contenidas dentro de la página enmarcada,

y cuyo disfrute estaba reservado al emperador, a su corte,

y a cualquier persona a la que quisiera impresionar.

Solo una vez, aunque de forma espectacular,

Jahangir hizo que el arte fuera visible

para todos sus súbditos.

En el muro exterior del fuerte de Lahore,

Jahangir hizo colocar una vasta exhibición de mosaicos,

creando, con sus 17 metros de altura y 450 metros de longitud,

el mural más grande del mundo.

Kashi Kari es el nombre de esta técnica de mosaico

importada de Persia, pero como todo el arte mogol,

es un híbrido glorioso.

Incluye ángeles de Europa,

dragones chinos,

cacerías reales

y batallas épicas.

Historia, mitología, pájaros y bestias.

Todo un despliegue del mundo con el que Jahangir se deleitaba.

En efecto, es un enorme libro vertical.

El único verdaderamente abierto de todo el arte mogol,

legible para todos los súbditos de Jahangir

que traspasaban el umbral del fuerte de Lahore.

¿Pero lo es realmente?

A pesar de la audacia del gesto,

el vínculo forjado entre el gobernante y sus súbditos

se ve socavado por la lejanía vertical.

Conforme la mirada se eleva hacia lo alto,

sus brillantes páginas entran y salen de nuestra visión,

hasta desaparecer en la gran ciudad.

Finalmente, ni siquiera el experimentado Jahangir

pudo concebir un arte público que fuera verdaderamente accesible

a sus súbditos.

Y los mogoles,

con su meticulosa forma de entender el conocimiento,

apenas podían imaginar la revolución formal

que se estaba desarrollando en el arte de Occidente.

En el siglo XVII,

la pintura europea desborda

cualquier tipo de marco de contención.

Golpea al espectador con un inusitado despliegue

de figuras exuberantes, carnosas y musculosas de tamaño natural

o aún más grandes,

todas ejecutadas por artistas que reescribían las reglas

sobre el decoro, o directamente se las saltaban a la torera.

Y esta liberación de los sentidos comenzó en el lugar más inesperado:

en la Roma que había sido reconstruida por Miguel Ángel

y los papas de la Contrarreforma.

Llegaría un momento en que la Iglesia romana

sería víctima de su propio éxito.

Ante tal ostentación de riqueza y de poder

-la basílica más grande con la cúpula

más grande del mundo-, era inevitable que, tarde o temprano,

alguien llegara y dijera: “¿Recordáis la sencillez de Cristo?”

¿Recordáis la misión de Jesús de enseñar y predicar a los pobres?

Resurge el segundo gran concepto que caracteriza el mensaje cristiano

y es que la compasión de Dios reside en dar a su propio hijo

la forma de un hombre de carne y hueso.

Si unimos ambas cosas, la pobreza,

y la presencia física en carne y hueso,

es obvio que tenía que surgir un nuevo tipo de arte.

El problema es que nadie había podido hacerlo

desde la muerte de Miguel Ángel.

Hasta que se produce la aparición de un segundo Miguel Ángel.

No se puede generalizar,

pero llama la atención que los infractores del arte

fueran a menudo infractores de la ley.

Al igual que Cellini, Michelangelo Merisi da Caravaggio

fue un asesino bisexual con importantes problemas

de irascibilidad, malhablado e impulsivo

que visitó asiduamente la cárcel.

Sin embargo, aunque se comportaba como un demonio,

pintaba como un ángel.

Y los mecenas del arte,

que de repente querían imágenes sorprendentemente crudas

y realistas de gente común, mayormente pobre,

tal vez para persuadirse a sí mismos

de que estaban reviviendo el evangelio de Cristo

para los humildes, no se cansaban de hacerle encargos.

Esta es la iglesia de San Agustín en Roma,

y este es, posiblemente, mi Caravaggio favorito;

‘La Virgen de Loreto’.

Incluso para los estándares cristianos,

su leyenda es un poco exagerada.

En el siglo XIII,

para escapar a la destrucción de Tierra Santa,

cuentan que la casa de la Virgen fue transportada por los aires

y depositada en la ciudad italiana de Loreto,

donde se convirtió en un lugar de peregrinación.

De vez en cuando,

la propia Virgen se aparecía a los peregrinos.

Pero no estamos ante una escena provinciana.

Es una puerta entreabierta en las callejuelas de Roma.

La escena del umbral está iluminada

por un gran resplandor de luz.

Pero la razón por la que uno de los críticos de Caravaggio

dijo que la pintura causó un gran “schiamazzo”,

un gran revuelo,

fue su exhibición de carne al desnudo.

Se trata de una virgen descalza,

no una versión edulcorada de la pintura tradicional

sino un cuerpo real, probablemente la novia de Caravaggio

La Madonna se nos muestra de forma voluptuosa,

con los párpados caídos

y los mechones brillantes del cabello.

El niño Jesús es un bambino rollizo, engordado con pasta.

Y la humilde pareja de peregrinos que se arrodilla ante ellos

también se hace presente corporalmente,

con esa gran cadera del hombre,

y sus pies callosos tras una larga caminata.

Como en todas las grandes obras de Caravaggio,

sus figuras voluminosas y carnosas se ciernen incómodamente,

casi inquietantemente, sobre nosotros.

Caravaggio atraviesa la cuarta pared,

y lo hace con la intención de hacer aún más verdadero

el mensaje cristiano, en sus manos físicamente verdadero.

No estamos ante una aparición celestial distante

que nos es concedida por la intercesión

de algún sacerdote.

No, estamos físicamente en compañía de la Virgen y del Niño

tanto como si fuéramos caminando por la calle,

miráramos a nuestro alrededor y los viéramos ahí,

parados en el umbral de la puerta.

Y ello, por supuesto, suponía una violación

de cualquier tipo de decoro, tanto social como estético.

Pero lo que intentaba esta generación

de artistas occidentales era, precisamente,

romper las reglas.

Y cuanto más se acercaban a Dios y a los reyes,

paradójicamente, más libertades reclamaban.

Uno de los más espectaculares de aquellos artistas rompedores,

que rondaba los 40 años,

cuando pintó este cuadro en Inglaterra, fue una mujer:

Artemisia Gentileschi.

Me encanta el hecho de que este extraordinario cuadro

formase parte de la Colección Real porque, a su manera,

también es una especie de proclamación real.

Si los artistas de esta generación reivindicaron que eran soberanos

del reino del arte,

este cuadro hace algo mucho más ambicioso.

Nos dice que la reivindicación no era solo cosa de hombres,

sino que las mujeres también podían ser soberanas de la pintura.

Solo una mujer podía haber pintado este cuadro en particular,

que combina un autorretrato con la representación

de la Alegoría de la Pintura.

La Alegoría proviene de un libro

escrito por el estudioso Cesare Ripa.

En él dice: “La Alegoría debe tener el pelo negro.

Debe mostrarse un poco desaliñada por la pasión

y el compromiso de la pintura.

También debe llevar una cadena de oro alrededor del cuello”.

Y ahí vemos la cadena de oro con una máscara colgando al final,

que representa la imitación o el mimetismo.

“Debe sostener un pincel en una mano y una paleta en la otra”.

Y Artemisia hace todo eso.

Pero a esta Alegoría de la Pintura le falta uno de los detalles

que debería tener, según Ripa.

Es un vendaje o una mordaza alrededor de la boca,

puesto que la pintura no habla.

Los hombres, por supuesto,

pensaban que las mujeres no debían hablar

hasta que se les interpelara.

Pero Artemisia Gentileschi que había sido violada

por uno de los ayudantes de su padre a los 18 años,

estaba decidida a no dejarse callar por nadie,

ni en su vida ni en su trabajo.

Y lo que hace en esta obra

es liberar a la Alegoría de la Pintura

de esa especie de imagen estereotipada convencional

del libro de Ripa,

para convertirla en algo así como una fuerza física viviente.

Observemos el giro del cuerpo.

Es un giro forzado para poder ejecutar la obra

que está pintando,

que es precisamente el cuadro que estamos viendo.

Es como si afirmara con orgullo: “Miradme. Soy una profesional”.

“Estoy en este oficio. Estoy en la lucha de la creatividad”.

“¿Qué hay de malo en ello?”.

El autorretrato vanguardista de Artemisia

fue adquirido nada menos que por el rey Carlos I,

un estricto defensor del protocolo,

pero también era un gran amante del arte.

Y en toda Europa no había una corte más obsesionada con el protocolo

que la de Felipe IV en España.

Sin embargo, en el corazón de esa corte

estaba el más grande de los artistas librepensadores: Diego Velázquez.

Como pintor oficial del rey,

Velázquez realizó numerosos retratos de la realeza por encargo,

aunque siempre con un naturalismo chispeante sin precedentes,

con el ser humano mostrándose a través de su disfraz.

Y en una ocasión al menos, a pesar,

o quizás debido a la fortaleza de su posición,

cometió un extraordinario acto pictórico de lesa majestad.

En 1656 hacia el final de su carrera,

Velázquez pintó este cuadro, ‘Las meninas’, las damas de honor,

que más que ningún otro cuadro pintado antes o después,

reclama de manera ambiciosa el poder del arte y del artista.

Es un cuadro que invierte los cánones en la relación habitual

entre el mecenas y el artista.

En este cuadro, el pintor, que nos mira pensativo,

es el auténtico soberano.

Todo aquel que se encuentra en presencia de esta obra maestra

―o, mejor dicho, cuando cruza el umbral de esta obra monumental-,

se siente, de forma extraña,

presencia de todos los personajes que la pueblan:

El pintor meditabundo,

la infanta,

sus damas de honor,

los enanos,

incluso el perro dormido.

Es el triunfo absoluto de la pintura ilusionista.

Por otro lado, Velázquez

es también el artista más conceptual de su generación,

y este cuadro es un gran rompecabezas

Hay un gigante en la habitación, que es ese lienzo de tamaño épico

pero ¿qué hay pintado en él? ¿Una imagen de la Infanta?

¿O de Felipe IV y la reina?

¿Muestra ese espejo un reflejo de la pareja real

pintado en el lienzo de Velázquez?

¿O son el rey y la reina, presentes físicamente en la sala?

Ese gesto repentino de atención de la doncella

¿es el comienzo de una reverencia

porque los reyes acaban de entrar en el estudio?

¿O porque ya se marchan?

Está lleno de pistas que juegan con la mente.

Está lleno de complejas capas de significado

que en conjunto constituyen una reflexión

sobre el propio acto de pintar.

Y son tan diabólicamente ingeniosas

que han desafiado generación tras generación

los intentos de escritores, críticos y artistas

por desentrañar su verdadero significado.

Y, sinceramente, no creo que nadie haya llegado aún

al fondo del misterio.

No obstante, si presuntuosamente tuviera que resumirles en una frase

lo que yo creo que significa, diría que se trata de quién o qué,

en todos los sentidos, controla la forma en que miramos.

Nuestra forma de mirar cuando nos sabemos observados;

nuestro lenguaje corporal cuando de repente

tenemos que inclinarnos ante la autoridad;

la mirada concentrada del artista

que pasa del modelo al cuadro y viceversa.

Aquí solo hay un soberano mirando, y no es el rey.

Él solo existe en el cuadro por cortesía del pintor.

El ego real está constreñido y contenido

dentro de ese pequeño marco al fondo de la habitación.

Se trata de un cambio de roles muy provocativo en Occidente,

e inconcebible en Oriente,

donde semejante acto de insolencia metería al artista

en serios problemas.

Y cuando los monarcas desaparecieron de los cuadros,

los artistas no dejaron de tomarse libertades

contra los convencionalismos.

Las Provincias Unidas de Holanda,

lucharon hasta el punto de contener a España

para garantizar su libertad,

pero la independencia va a menudo acompañada de algunos mitos cívicos.

Y en Holanda, a los ricos burgueses de Ámsterdam

les gustaba presentarse a sí mismos

como una compañía de milicianos vigilantes

dispuestos a ir a la guerra a la primera de cambio.

Sin embargo, cuando encargaban retratos colectivos,

lo que en realidad querían por su dinero

era salir bien retratados.

Y si era un grupo numeroso,

el artista estiraba el formato en consecuencia

para que todo el mundo cupiera.

Pero luego, estaba Rembrandt,

y lo que él pensó que sería de mayor agrado para sus milicianos,

más que una colección de personajes excesivamente engalanados,

fue un retrato vivo de su identidad.

El título real del cuadro es

“La marcha de la compañía de Frans Banning Cocq”.

Y vaya si están marchando.

Están a punto de iniciar la marcha,

y la idea de este cuadro es expresar, sobre todo,

energía, dinamismo y vitalidad.

Eso es lo que Rembrandt quiso subrayar en Ámsterdam.

Todo es movimiento,

saliéndose del marco hacia nuestro propio espacio.

Rembrandt utiliza todo su repertorio de trucos

para crear la ilusión de una imagen en movimiento;

como una película, de hecho.

Si observamos la mano tendida en escorzo del personaje principal,

la orden que está dando se trasluce en su lenguaje corporal.

También la lanza en escorzo

-sostenida por el teniente elegantemente ataviado

con su preciosa chaqueta amarilla de piel-,

parece a punto de moverse.

Todo se nos viene encima.

Y la escena tiene también su banda sonora.

Todo está explotando.

Un hombre dispara su arma.

Otro tañe un tambor.

Y hay un perro ladrando.

Observen la pequeña boca perfectamente dibujada

de Frans Banning Cocq.

Está abierta dando una orden.

Y la niña, posiblemente la mascota de la compañía,

que corre hacia la luz brillante.

Algunas personas tienen problemas con este cuadro,

y lo han considerado durante siglos como una especie de caos estridente,

en el que suceden demasiadas cosas.

Sin embargo, como Rembrandt nos tiene acostumbrados,

se detiene justo al borde del caos.

En medio de esta especie de extraordinaria melé de personajes

hay un armazón compositivo extremadamente sólido.

Es un armazón compuesto por dos líneas paralelas.

Un ángulo del paralelogramo está formado por el ritmo

de las líneas que dibujan la lanza, el cañón, y el partisano.

El otro ángulo lo forman el bastón del capitán al mando, el mosquete,

y la hermosa bandera de los arcabuceros.

Y si nos fijamos, ambas líneas convergen en una especie

de punta de flecha,

y la punta de flecha, naturalmente, es el capitán.

‘La ronda nocturna’

es un milagro perfecto de dinamismo y disciplina a un tiempo.

Y esa es la identidad viviente que Rembrandt trata de comunicar.

En su mente en ebullición,

considera que está haciendo un favor a esos patricios emperifollados.

Ya no posan y se pavonean. Ahora actúan.

Y el hecho de que sea un cuadro sobre la libertad sometida al orden

lo convierte en un momento extraordinario,

no solo en la historia de la pintura,

sino también en la historia de la civilización.

Ámsterdam golpea no solo los tambores,

sino su propio pecho, como diciendo: “Podemos ser libres,

pero también somos fuertes y disciplinados”.

Esta es la declaración visual de la libertad republicana.

Es una advertencia al arte,

pero también una advertencia al mundo.

Nada, cabría pensar,

podría estar más alejado de la energía liberada

que produjo la ronda nocturna que el refinamiento

controlado del arte mogol indio.

Pero Rembrandt que siempre había estado fascinado

por las culturas no europeas,

sentía verdadera pasión por las miniaturas mogoles.

En la década de 1750 comenzó a dibujar su versión

de las miniaturas, que habían llegado a Ámsterdam

probablemente como copias,

a través de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

Rembrandt respondió a las miniaturas

con sus propias variaciones elegantes a pluma,

todas ricas en el aspecto que más le interesaba:

el lado humano.

Un grupo de jeques sufíes.

El vínculo entre padre e hijo,

uno de los temas favoritos de Rembrandt.

Algunas de las miniaturas que copió todavía existen,

y constituyen un fascinante contraste

con las versiones de Rembrandt.

Esta es una pintura de los emperadores Akbar y Jahangir.

Rembrandt mantiene el perfil,

pero abandona el formalismo por un naturalismo más humano.

Los gobernantes se convierten en personajes.

Padre e hijo se miran a los ojos

mientras Jahangir le entrega a Akbar un libro.

El retrato mogol del hijo de Jahangir, Sah Jahan a caballo,

está quieto posando.

Pero Rembrandt le añade movimiento y acción.

Los dibujos de Rembrandt nos muestran que la marea

de inspiración artística también fluyó de Oriente a Occidente

Al final, Rembrandt fue un viajero cultural

sin moverse de casa.

Pero, ¿qué habría hecho Rembrandt del modelo real?

¿De la perfección jaspeada de Agra?

Cada edificio construye un diálogo entre la curva y la línea recta.

Una civilización tan pintoresca en su arquitectura como en su arte.

Otra cúpula extraordinaria.

Un monumento de mármol al amor que tardó 20 años en construirse.

Es el homenaje del emperador Sah Jahan

a su esposa fallecida, Mumtaz Mahal.

El dolor y la añoranza se transforman

en poesía arquitectónica.

Mientras los artistas europeos experimentaban con efervescencia,

los mogoles perfeccionaban sus elegías reales

talladas en piedra.

Este edificio, el L’timād-ud-daulah,

es el primero de sus mausoleos de mármol,

construido una década antes que el Taj Mahal.

Algunos sostienen que es el edificio más perfecto de la India,

y puede que tengan razón.

También fue una obra de devoción,

pero esta vez diseñada por una mujer culta, Nur Jahan,

la esposa favorita de Jahangir.

Era hija de un persa, Mirza Beg, el consejero más cercano a Jahangir.

A su muerte, Nur Jahan,

le construyó un mausoleo tan hermoso como el de cualquier emperador.

Al contemplarlo, uno siente el impulso de decir

que su creación es tan perfecta como cualquier cosa

que la mano del hombre pueda lograr.

Y al acceder al interior, ves esto.

La muerte en un joyero.

El frío y fúnebre mármol,

caldeado por una incontable miríada de gemas.

El techo arde con incrustaciones de pintura brillante.

Y en las paredes, tomando prestada una técnica italiana

de pulido de joyas, un jardín paradisíaco.

Hay imágenes de flores diseñadas

de forma tan naturalista, tan científica,

que podrían haber salido directamente de las páginas

de uno de esos curiosos e interminables

libros de Jahangir.

Aquí, en presencia de los muertos, tenemos una eterna primavera.

Y eso, quizás, constituye tanto su gloria como su limitación.

El mausoleo es como la página

de uno de los libros ilustrados de Jahangir.

Y como sus libros, es privado y contenido.

Cada indicio de la aspereza de la vida,

se pule hasta desaparecer.

No podría ser más diferente del arte europeo,

con su humanidad terrenal y subversiva;

el ímpetu del genio individual que se abalanza sobre nosotros.

Qué diferencia con la serenidad anónima de esta tumba real;

una serenidad que pronto sería destruida.

Lejos de aquí, el torbellino artístico de Occidente

se prepara para cometer terribles travesuras,

para irrumpir a trompicones en esta cúpula celestial abovedada,

pisando con sus sangrientas y brutales botas

el jardín del paraíso.

Construirá un imperio basado en máquinas,

dinero y mosquetes.

Y entonces, lenta pero irremediablemente,

el Imperio mogol desaparecerá por completo

dentro de su refinamiento cortesano,

convirtiéndose de forma inexorable en un simple adorno cultural.

Entonces, después de siglos de extraordinario florecimiento,

¿el renacimiento oriental simplemente se marchitó?

No exactamente.

Porque estas delicadas flores y joyas brillantes sobrevivieron.

Reaparecieron en la vestimenta que portaban los europeos,

y en la decoración de sus hogares.

Aparecieron cúpulas mogólicas en Brighton.

Los críticos de arte occidentales

llamaron a esta belleza “decorativa”,

para distinguirla de las pinturas que enmarcaban,

a las que consideraban “arte real”.

Pero fue en Oriente,

donde el antiguo significado del arte como artesanía

se conservó en todo su majestuoso esplendor, y aún pervive.

Porque si la obra de arte debe intensificar nuestro deleite

en la belleza del mundo, y hacerlo con patrones y colores,

con música visual,

entonces, lo que estamos viendo no fue un final,

sino otro vibrante comienzo.

Subtitulación realizada por Paloma Masa Barroso.

Alpha Wolf Plus, la pickup del futuro crece pero se mantiene retro

]

Potencia y elegancia son dos conceptos que pueden fluir con armonía y Alpha Motor Corporation está empecinada en demostrarlo con su nueva joya: la Alpha Wolf Plus.

Si hace un mes nos sorprendió con el lanzamiento de su flamante Alpha Wolf, la pickup eléctrica que abraza todas las bondades de la electrificación y apuesta por un diseño retro, la Alpha Wolf Plus quiere llevar las cosas a un nuevo nivel.

Más que una simple versión más grande que la Wolf, este vehículo está dotado de un arsenal de accesorios que la harán el centro de las miradas y el favorito de aquellos de corazón aventurero y de los amantes de los diseños de antaño.

Más espacio, más alternativas

De todas las imágenes liberadas por el fabricante estadounidense, lo primero que llama poderosamente nuestra atención es su cabina de mayores dimensiones que ahora alberga una segunda fila de asientos.

Asimismo, el par de puertas extras de apertura a la inversa con las que la Alpha Wolf Plus promete llegar a las calles es uno de los elementos más vistosos y llamativos de este nuevo modelo.

A diferencia de la Alpha Wolf, este modelo cuenta con un portaequipaje de alta resistencia en el techo, así como un extensor de la caja trasera. Sin embargo, son sus paneles solares y una enorme tienda de campaña que va montada en la caja de la pickup las dos características que más destacan.

Al ser un auto eléctrico la Alpha Wolf Plus carece de motor de combustión interna, por lo que ofrece una práctica y espaciosa cajuela delantera muy parecida a la del modelo estándar. A diferencia del modelo anterior, este big brother ya no es un auto tan pequeño, pues presume dimensiones dignas del segmento: 5.15 metros de largo (en comparación con los 4.57 metros de largo de la Alpha Wolf), 1.98 metros de ancho y 1.76 metros de alto.

Su panel solar puede ser instalado en la caja trasera lo que ayudará a alimentar los sistemas auxiliares del vehículo que tendrá una capacidad de remolque de 3,050 kilogramos y promete ir de 0 a 97 kilómetros por hora en 5.9 segundos.

Alpha Motor Corporation nuevamente apunta a revivir las viejas glorias de las camionetas robustas con este hermoso modelo y conserva esa iluminación tipo todoterreno, parachoques tubulares y enormes neumáticos todoterreno en salpicaderas de iguales dimensiones (existirán dos versiones con rines de 16 y 18 pulgadas).

Elegancia y buen gusto interior

Mientras que el exterior de la Alpha Wolf Plus comulga más con los esteroides, el interior desborda fineza y buen gusto.

Forrado en elegante piel color negro, Alpha Motor Corporation apuesta por el minimalismo y dota a su auto de un par de pantallas destinadas a la instrumentación y al infoentretenimiento multimedia en un formato vertical que nos recuerda a los Tesla más elegantes.

Pese a contar con una segunda fila de asientos, su cabina ha sido pensada solo para cuatro pasajeros, ya que la banda trasera cuenta con una pequeña consola con portavasos al centro, lo que imposibilita un quinto asiento, un dato a considerar para familias grandes.

Por su parte, el frente cuenta con dos asientos y un descansabrazos. Curioso es el piso corrido que presume pues no hay túnel de transmisión al estilo de las pickup de antaño, así que no hay nada que divida la zona de los pies.

Si bien estamos ante un render del concepto final, los de Irvine, California, aseguran un paquete de baterías de 75 y 85 kWh con autonomía que alcanzará los 435 kilómetros por carga.

Si bien no se sabe la fecha exacta de su lanzamiento, Alpha Motor Corporation ya abrió los pedidos con la promesa de que esta bestia retro podrá ser entregada a sus dueños en algún punto de 2023. Sobre su precio, la compañía dijo que este rondará entre los 40 mil y 48 mil dólares, (800 mil - 950 mil pesos mexicanos), ¿qué opinas?

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(Ruido)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Suspiro)

(Suspiro)

(Suspiros)

(Ruido)

(Suspiro)

(OFF) “¿Creéis que esto no ocurre en España?”.

“¿Acaso pensáis que esto es patrimonio de los americanos,

los colombianos, los mexicanos, los italianos…?”.

“No”.

“Os guste o no, os cueste o no admitirlo,

esto está sucediendo ahora mismo”.

“En el presente, sí”.

“Aquí, en España”.

“Mucho más cerca de vosotros de lo que podáis imaginar”.

“Esto es real”.

“Os estaréis preguntando quién de los dos soy yo”.

“Afortunadamente para mí, soy el tío que tiene la pistola”.

“Si no lo fuera,

os juro que no tendría ninguna gana de ponerme a hablar”.

“Estaría meándome en los pantalones”.

“Justo como hace este pobre desgraciado

que está cavando su propia tumba”.

Ya es suficiente.

Deja aquí la pala.

Es… escucha.

Escúchame.

No me mate.

No lo hagas.

No lo hagas, te lo ruego.

E… estoy casado.

(LLORA) Tengo tres hijos.

Tengo tres hijos, por el amor de Dios.

(OFF) “Odio a los que suplican”.

“De verdad”.

“¿Acaso creen que después de hacerles cavar su propia tumba

vas a dejarles huir?”.

“No hay nada más absurdo

que un muerto rogando por su propia vida”.

Dile a Rivas que le pagaré, ¿eh? Te lo juro.

Dile que necesito tiempo.

Conseguiré el dinero.

Le… le pagaré el doble de lo que le debo.

Pero dile que necesito tiempo. ¡Necesito tiempo!

No sé quién es Rivas.

No sabes quién es Rivas…

¿Entonces por qué haces todo esto?

¿Por qué haces esto?

Por dinero.

(Música dramática)

(OFF) “Cada año

desaparecen sin dejar rastro unas 1000 personas en este país”.

“Yo soy el causante de unas cuantas”.

(M. Marín BSO “Sicarivs”)

(OFF) “Ese que viene andando por ahí es Luján”.

“Luján es mi… ¿Cómo decirlo?”.

“Bueno, si yo fuera torero, sería mi apoderado”.

“Si fuera futbolista sería mi agente”.

“Pero, como lo que soy es asesino a sueldo,

sencillamente es quien me consigue los trabajos que hago”.

“Luján es policía”.

“¿Sorprendidos?”.

“Sí”.

“Aquí en España también hay policías corruptos,

pero bueno, esto ya lo sabíais, ¿no?”.

Hombre. -Hombre, ya era hora, ¿no?

Ahí va.

¿Esta es la del turco?

¿No estará cortada?

“Más de la mitad del tráfico de drogas de este país

está controlado por policías corruptos”.

“Un veinte por ciento

de los locales de prostitución de este país

están regentados por policías corruptos”.

“Y el noventa por ciento de las armas ilegales

que circulan en este país

son responsabilidad directa o indirecta de…”.

“Efectivamente, policías corruptos”.

“Desde luego no soy el más indicado para juzgarlos”.

(SUSPIRA)

¿Quién es el afortunado esta vez?

Una mujer.

¿Dónde?

Esteban Calmera, 13. Es un chalet.

¿Alarma?

Puede que ni siquiera esté puesta.

¿Alguna compañía?

No, ninguna. Estará sola.

¿Perro?

No.

Mira, mejor, no me gusta matar animales.

Hijo de puta…

¿Cuándo?

El jueves por la noche.

Ah, quieren que parezca un robo,

así que llévate todo lo que puedas.

Hay joyas y dinero en efectivo.

¿Alguna preferencia?

No, ninguna.

Hazlo como más te guste.

¿Qué me traes esta vez?

Una checa.

Con su correspondiente juego de silenciadores.

Anda, mira qué bien, volvemos a los clásicos.

Ya empezaba a hartarme de la Ceská.

No tengo un supermercado, ¿vale?

Tranquilo, hombre, tranquilo.

¿No vas a preguntarme por el dinero?

¿Tan confiado te has vuelto?

Si no hay cuarenta y cinco mil euros en la mochila, no lo hago.

Lo sabes de sobra.

Tranquilo, hombre, tranquilo.

Nos vemos, chaval.

Cuídate, abuelo.

(OFF) “Cobro sesenta mil euros por eliminar a una persona”.

“Luján se queda el veinticinco por ciento,

así que… bueno, me quedan limpios cuarenta y cinco mil”.

“No está mal, ¿eh?”.

“El año pasado maté a seis”.

“Eso hacen doscientos setenta mil euros”.

“Decidme: ‘¿Cuánto tiempo tardáis vosotros en ganar ese dinero?'”.

“Me encanta mi trabajo”.

“Pero no fue siempre así”.

“Recuerdo que por matar al primero cobre trescientas mil”.

“Pesetas”.

“Y solamente después de hacer el trabajo”.

“Sé que ahora hay gente que lo hace por muy poco dinero”.

“Hay mucho intrusismo en esta profesión”.

“Pero como alguien me dijo una vez:

‘Matar lo puede hacer cualquiera,

lo difícil es convertirse en un asesino’”.

Matar lo puede hacer cualquiera,

lo difícil es convertirse en un asesino.

Te será más fácil si sigues los consejos que voy a darte.

Nunca, jamás, des nada por sentado.

Si te descuidas y dejas cualquier cosa, por mínima que sea,

al azar,

el trabajo más sencillo

se te complicará de la forma más absurda que puedas imaginar.

Sé siempre el más listo.

Más listo que tu víctima, claro está,

pero también más listo que quien te contrate.

Solo los listos sobreviven.

Los tontos mueren antes.

Sobre todo en este trabajo.

(Música de tensión)

(OFF) “Como supondréis, mis huellas no están en ninguna base de datos”.

“Y dispongo de más de diez identidades diferentes”.

“Pero, no está de más ser precavido”.

“Tengo por norma no dejar nunca nada al azar”.

“Y, aunque me fio por completo

de las armas que me proporciona Luján,

siempre llevo conmigo mi propia pistola,

por si acaso”.

“Es como… mi seguro de vida”.

“Este trabajo no es

estar dado de alta en la Seguridad Social”.

“Así que, bueno, uno debe cuidar de sí mismo”.

“Hora de currar”.

(Música dramática)

“Soy capaz de entrar en cualquier sitio

sin hacer el más mínimo ruido”.

“En una ocasión,

le volé la cabeza a un tipo

sin que se diera cuenta de que estaba a su lado”.

(Continúa la música dramática)

“Soy una sombre en la oscuridad”.

“Soy esa presencia que intuyes, pero que no llegas a ver”.

“Soy ese estremecimiento que te pone la piel de gallina

cuando descubres que no estás solo”.

“Soy la noche que amplifica tus miedos”.

“Soy el silencio que ahoga tus gritos”.

No descuides tu técnica.

Si no existe el crimen perfecto,

mucho menos aún existe el asesino perfecto.

Ninguna presa es fácil.

Ningún objetivo es menor.

Ningún trabajo está chupado.

Y cuando creas que ya lo has hecho todo,

que ya nada puede sorprenderte,

te enfrentarás al mayor reto de todos,

tu propia autocomplacencia.

(Ruido)

(Continúa la música dramática)

(Ruido)

Y cuando lo sepas todo de este oficio,

descubrirás que no sabes una mierda acerca de ti.

(Música de tensión)

(Latidos)

(Latidos)

(Latidos)

(Latidos)

(OFF) “Si hubiera gritado, si hubiera abierto la boca,

si hubiera dicho una sola palabra,

la habría matado”.

“Pero en vez de eso,

se quedó callada, mirándome fijamente”.

“Y entonces tuve la extraña sensación

de que sus ojos podían ver dentro de mí”.

“Y lo que es más raro aún,

sentí que yo también podía verme a través de sus ojos”.

“Y no me gustó lo que vi”.

“No me gustó”.

¿Cómo te llamas?

¿Por qué quieres saberlo?

Necesito saberlo. Dime tu nombre.

Mónica Martín.

Mónica.

¿En qué trabajas?

Soy filóloga.

Pero no ejerzo.

¿Y tu marido a qué se dedica?

Es abogado.

¿Cómo se llama? Jesús.

Jesús Balaguer.

¿Dónde está ahora?

En casa de un cliente, ocupado en un caso.

¿Qué caso? ¿Blanqueo de dinero, tráfico de drogas?

No lo sé, nunca me habla de los casos que lleva.

¿Por qué quieres matarme?

No, yo no…

Yo no quiero matarte.

Solamente me han encargado que lo haga.

¿Tiene que ver con el trabajo de mi marido?

Supongo, no lo sé, tendré que averiguarlo.

¿Vas…?

¿Vas a dejarme vivir?

¿Por qué?

¿Porque estoy embarazada?

No sé muy bien por qué.

Es mejor que no me hagas más preguntas.

Haz una cosa, en cuanto me vaya deja pasar un cuarto de hora.

Luego vístete, haz algo de equipaje y vete a un hotel.

Si quieres volver a ver vivo a tu marido no le llames.

Si avisas a la Policía,

volveré.

Y si vuelvo, haré lo que tenía que haber hecho. ¿Has entendido?

Sí.

(Música de tensión)

(OFF) “Este trabajo solo tiene una regla”.

Este trabajo solo tiene una regla.

No hay jefe, no hay sueldo fijo, no hay horario,

no tienes vacaciones,

ni siquiera tienes la seguridad de que volverás a trabajar.

Solo tienes que tener en cuenta una regla,

la regla de oro,

si no haces el encargo… estás muerto.

(M. Marín BSO “Sicarivs”)

(OFF) “Si no haces el encargo estás muerto”.

Si alguna vez, por la circunstancia que sea,

no llegas a hacer tu trabajo.

solo tienes una opción, una sola opción,

sé más rápido que ellos.

Sé más rápido que ellos.

“Hoy ha sido tu cumpleaños, ¿no?”.

-“No has dicho que no celebras cumpleaños”.

-"¿Me has visto cara de celebrar algo?".

-“Tienes cara…”.

Voy a la cocina.

¿Quieres algo? No.

(GRITA)

¿Cómo coño sabes dónde vivo?

Solamente los listos sobreviven, Luján.

¿Qué cojones estás haciendo aquí?

¿No has hecho el trabajo?

No lo has hecho, ¿verdad?

¿Por qué?

¿Por qué cojones no has hecho el trabajo?

Luján, soy yo quien hace las preguntas.

¿Quién te contrató?

¿Qué piensas hacer? ¿Quién te contrató?

¿Se te ha ido la cabeza?

Que me digas quién te contrató, Luján.

Estás loco si crees que puedes salir vivo de esta.

Sabes perfectamente que este trabajo

es de una sola dirección.

No puedes echarte atrás, no podemos.

Ni tú ni yo.

No tenemos tiempo de discusiones metafísicas.

Di quién fue.

¿Quién te dio el dinero para que yo matase a esa mujer?

¿Quién?

Si te lo digo, ¿me matarás?

Tienes razón.

Pero si no me lo dices,

tendré que matar también a tu mujer.

Tú eliges.

Júrame que si te lo digo la dejarás con vida.

Ella no sabe nada de ti, no sabe nada de nuestros negocios.

Está bien.

Está bien.

Te lo juro.

Te doy mi palabra.

Ahora dime, ¿quién fue?

El tipo se llama Néstor.

¿Néstor?

Néstor, sí.

¿Quién es Néstor?

Es el dueño de un puticlub, en la carretera de Burgos.

¿Qué puticlub?

El Mirador.

Así que el dueño del Mirador.

Sí, el dueño del Mirador, sí.

¿Encargó él el trabajo o… es un simple intermediario?

Supongo que es un simple intermediario.

Ya sabes cómo es esto.

Sí.

Ya sabemos cómo es esto.

Sin preguntas.

Hasta hoy.

Hasta hoy.

No sabes dónde te estás metiendo.

La verdad que no.

¡No!

Pero dijiste que no me matarías…

Mentí.

Nunca, nunca dejes con vida a alguien que te vea la cara,

mientras matas a otra persona.

Nunca.

Los testigos accidentales aparecen cuando menos te los esperas.

Y no merece la pena la incertidumbre

de ser reconocido por la calle.

(OFF) “Evita dejar cualquier cabo suelto”.

(Música de tensión)

(OFF) “No, no me he convertido en un vulgar ratero,

pero intuyo que esta noche

voy a necesitar un montón de pasta”.

“Así que, mejor la de Luján que la mía”.

“Al fin y al cabo estoy recuperando mi veinticinco por ciento”.

(Continúa la música de tensión)

“En el mundo en que nos movemos el dinero abre todas las puertas”.

Todo se puede comprar y todo se puede vender.

Pero ten cuidado, el dinero es mentiroso.

El dinero es envidioso.

El dinero es como el humo.

Para obtenerlo hay que quemar algo.

Intenta no ser tú el que salga ardiendo.

(Música animada)

¡Guapo!

Adiós, guapo.

¿Qué quieres tomar?

Vodka, con limón.

Muy bien. ¿Te envío a alguna chica?

Claro.

¿No pensarás que he venido a contemplar el paisaje?

Cariño, si te contara la de raritos que vienen por aquí.

¿Tienes alguna preferencia? ¿Conoces alguna?

Con que tenga un par de tetas me basta.

Muy bien.

¿Te gustan?

Sí.

¿Qué tal?

¿Cómo estás?

¿Cómo te llamas?

Eso qué importa, ¿no?

Como quieras. Yo me llamo Dolores.

Dolores… ¿Ese es tu verdadero nombre?

Sí.

¿De dónde eres? De Colombia.

(OFF) “Nunca he sabido de qué hablar con las putas,

y menos esta noche”.

“No puedo perder el tiempo, pero tampoco debo precipitarme”.

“En mi trabajo las putas

casi siempre aparecen como testigos accidentales,

colaboradoras eventuales,

o como espero en… Doris, fuentes de información”.

“No sonreiría tanto si supiese lo poco que le queda de vida”.

Cuarenta y siete euros.

Quédate con la vuelta.

Gracias.

¿Brindamos?

¿Por qué?

Por una noche inolvidable.

Un brindis muy apropiado.

Veo que no eres nada tímido.

¡Ay! ¿Qué me has metido en las tetas?

Un billete de quinientos euros.

¿Por qué?

Porque quiero saber dónde encontrar a Néstor.

¿Quién es Néstor?

¿Cuánto dinero llevas en ese bolsillo?

Depende de lo que sepas,

depende de lo que me cuentes,

y depende de lo lista que seas.

¿Por qué no vamos a una habitación y hablamos tranquilamente?

No, no pienso moverme de aquí

hasta que no sepa dónde está Néstor.

Si no te digo nada más habrás perdido mil euros.

Si no me dices nada más,

nunca averiguarás cuánto dinero hay en mi bolsillo.

Y el premio será para alguna compañera tuya,

que sea más lista que tú.

Néstor no es ningún fantasma.

Él es el dueño de todo esto.

Ya hubieras podido preguntar en la barra.

Que yo quiera saber de él,

no significa que él quiera saber de mí.

¿Eres policía? No.

No, solamente alguien muy curioso.

Yo no me quiero meter en problemas.

No vas a meterte en problemas, Doris.

Necesito saber dónde está Néstor para vigilarle y seguirle.

Nada más.

Además, tengo suficiente dinero para ti,

como para que te largues de aquí esta misma noche.

(OFF) “Es fácil engañar a quien está desesperado”.

“Es muy sencillo aprovecharse de los más débiles”.

“Con solo mirar a los ojos a una persona,

sé lo que estaría dispuesta a hacer por dinero”.

Está en una habitación con una de las chicas.

¿Sabes en qué habitación?

No.

Pero puedo averiguarlo.

¿Lleva mucho rato?

No lo sé.

Lo preguntas para saber cuándo saldrá.

Estará ahí hasta el amanecer.

Cuando Néstor coge una habitación

y a una de las chicas es para toda la noche.

Muy bien, Doris.

Es cuanto quería saber.

No ha sido tan difícil.

¿Eso es todo? Eso es todo.

Ahora tú y yo vamos a coger una habitación.

Allí descubriremos cuánto dinero hay en mi bolsillo,

echaremos un buen polvo,

y luego yo me largaré.

Tengo el coche aparcado fuera y ya vigilaré a Néstor desde ahí.

¿Y cómo vas a saber quién es Néstor?

Te he dicho que necesitaba saber dónde estaba,

no que no sepa quién es.

(Música tecno)

Vamos.

Vamos.

¿Cuánto tiempo quieres quedarte?

Pues no lo sé, pero vamos a coger una habitación para toda la noche.

Dame trescientos euros,

con eso tenemos hasta las siete de la mañana.

Ajá, Leira.

Dame la llave de la tres, mami.

No, la tres está ocupada, cariño.

Ay, pero si quería la del jacuzzi con todos los juguetitos, mi amor.

Ya, pero es que está ocupada por quien tú y yo sabemos.

Bueno, pues dame la llave de la cuatro.

La cuatro.

Que os divirtáis. -Gracias.

¿Cuánto dinero hay aquí?

Cuarenta mil.

Cincuenta mil euros.

Ya lo contarás luego.

Ahora desnúdate.

Te voy a echar el mejor polvo de tu vida.

Pero ¿tú qué eres? ¿Fetichista?

No, asesino.

(Música de tensión)

(OFF) “¿Creéis en el destino?”.

“¿Creéis que Doris estaba predestinada

a cruzarse con alguien como yo,

y que siendo ya una niña

estaba escrito su futuro como prostituta?”.

“A veces cuando mato a una persona pienso en todo esto,

en lo extraña que es la vida y la muerte,

en la curiosa forma

que se entremezclan nuestros destinos”.

¿Te gustan?

“Quien cruza su destino con el mío, siempre sale perdiendo”.

Así, papi.

(Gemido)

(Gemido)

Ah, qué rico.

(Gemido)

(Gemido)

(Gemido)

(Gemido)

Pero… ¿Qué cojones…?

Si gritas te vuelo la cabeza.

¿Quién eres?

¿Quién te encargó que contrataras a alguien

para matar a la mujer de Jesús Balaguer?

Tú eres ese alguien.

¿Qué haces aquí? ¿Quién te hizo el encargo?

Si te digo quién fue ¿me dejarás vivir?

¿Tú qué crees?

¡Pues que te jodan!

Si hablas puedo matarte de una forma rápida y limpia.

Si no hablas, voy a tener que ponerme creativo.

¡Socorro!

(Música de tensión)

(OFF) “Nunca he torturado a nadie”.

“Normalmente, ejecuto a mis víctimas de un solo disparo”.

“En la cabeza o en el corazón”.

“El daño físico… bah, me da asco”.

“De pequeño incluso rehuía las peleas con otros chicos”.

“Creo que la violencia no conduce a nada bueno,

y por eso siempre la he evitado”.

“Así que tendré que improvisar”.

“Procura no mancharte las manos de sangre”.

“Somos difíciles de definir”.

Normalmente nos llaman asesinos a sueldo.

A veces sicarios, incluso mercenarios.

Pero no somos carniceros.

No somos verdugos, no somos sádicos.

Tienes que borrar la palabra crueldad de tu diccionario.

Solo actuando fríamente llegarás lejos en este trabajo.

(Ruido)

(M. Marín BSO “Sicarivs”)

Vaya, despertó la Bella Durmiente.

Espero que las bragas de tu puta estén limpias.

Pues esto es lo mejor que he podido encontrar.

Supongo que un cuarto de baño de un puticlub

tampoco se puede esperar gran cosa.

El caso es que no parece muy afilada.

Claro,

me imagino que los pelos del coño de tus chicas

son demasiado duros, ¿no?

(GRITA)

¿Qué?

¿Qué?

¡Me cago en tu puta…!

¿Qué? ¿Vas a darme el nombre?

¿Vas a darme el nombre?

¿No? Muy bien.

Pues seguimos adelante.

(GRITA)

No te preocupes, no voy a cortarte los huevos.

Sería demasiado rápido.

A ver por dónde empiezo…

¿Por los pezones? ¿Eh?

¿Qué te parece si te saco el intestino?

He leído en alguna parte que con él fuera

se tarda en morir unas siete horas.

Ya lo tengo.

Bueno, vamos allá.

(GRITA)

Ya. Ya.

Ya.

Ya. Ya. Ya.

Ya.

(GRITA)

Joder.

(OFF) “No sé si lo habréis probado, pero…

os aseguro que es muy difícil cortar un hueso

con una cuchilla de afeitar”.

“Aunque no sea más que una falange”.

“Cuesta, ¿eh?”.

“Por suerte, el neceser de una puta

tiene todo lo que necesita un torturador aficionado”.

Bueno…

Joder.

Nos ha costao, ¿eh?

Mira,

ni yo tengo tiempo,

ni tú tienes los cojones suficientes

como para continuar con el resto de los dedos.

Si te quito la mordaza,

¿me vas a decir lo que quiero saber?

Muy bien.

Dame el nombre.

Igualada.

¿Cómo?

Carlos Igualada.

¿Quién es Carlos Igualada?

Un empresario, constructor.

¿Importante? No, del montón.

¿Por qué quiere matar a la mujer del abogado’

Y yo qué sé.

Que le dejen de tocar los cojones.

Por qué alguien como él recurre a un mierda como tú?

Nos conocemos desde hace tiempo.

Hemos hecho negocios juntos.

Él me ayuda a blanquear dinero y…

yo le ayudo con mis chicas a chantajear a más de un alcalde

para que le venda terrenos.

Pero, él no se junta con gente como tú.

Tiene un chófer que le hace de guardaespaldas, pero…

no es un asesino.

¿Dónde puedo encontrarle?

En su empresa, te daré la dirección.

¿Dónde puedo encontrarle esta noche?

¿Esta noche? Sí, esta noche.

¿Por qué iba a saber dónde está?

No me toques los cojones, llevo mucho metido en esto.

Si esta noche moría la mujer del abogado,

el que tiene que ver con su muerte, necesita coartada.

Por eso Luján estaba en su casa viendo la televisión con su mujer.

Sí, me lo he cargado, sí.

Por eso tú vas a pasar la noche con una puta

y por eso Igualada estará en algún lugar público,

o privado, pero rodeado de testigos.

¿Dónde?

En una partida de póquer clandestina en…

Guadalajara o cerca de allí.

¿En qué lugar? ¿Dónde? No lo sé, coño.

El chófer vino, cogió dos putas y se fue.

Tendrás que averiguarlo tú solo.

¿Cómo es Carlos Igualada?

Así de… unos cincuenta,

pelo canoso y complexión… normal.

No, no, no, todo eso es demasiado vago.

¿Alguna característica especial?

Sí, tiene una. ¿Cuál?

Tiene la polla pequeña.

(RÍE)

Sí, señor.

Con dos cojones, ¿eh?

Así me gusta, con buen humor hasta el final.

Venga…

acaba de una vez, hijo puta.

No me gusta que me meta prisa cuando trabajo.

¿Por qué haces esto?

Tú no lo entenderías.

La gente normal suele decir:

“Ten amigos hasta en el infierno”.

Nosotros vamos más allá.

Decimos: “Ten amigos, sobre todo, en el infierno”.

Vivimos en un mundo podrido,

en el infierno te lo encuentras donde menos te lo esperas.

Haz saber a la gente

que es mejor tenerte como amigo que como enemigo.

El miedo hará el resto.

El miedo es contagioso.

Si alguien te tiene miedo,

todos aquellos que le rodean, también te lo tendrán.

(OFF) “Y quien te tenga miedo, hará cualquier cosa por ti”.

“Siempre he tenido buena memoria”.

“Es fundamental para este oficio”.

“Nunca apunto nada, nunca guardo nada”.

“Nunca conservo nada relacionado con mi trabajo”.

“Solo este coche y el dinero que gano”.

“El arma, los móviles,

incluso la ropa que visto cuando hago un encargo,

desaparece una vez que lo he llevado a cabo”.

“¿Quién es?”. Soy yo.

“¿Qué quieres?”.

Lo de siempre, información.

“Tú dirás”.

Si tuviera que acudir

a una partida de póquer en Guadalajara,

¿dónde tendría que ir?

¿Oye?

“Estoy pensando”.

“Dame un par de minutos. ¿Puedo llamarte a este móvil?”.

Sí.

(OFF) “Siempre que puedo intento evitar

los lugares donde hice mi trabajo”.

“Por eso es imprescindible tener buena memoria”.

“Tengo que saber en todo momento

cuándo y por qué estuve en un sitio,

o si existe un rastro en él,

o si existe un rastro que puede comprometerme”.

“Tengo almacenados en mi memoria todo tipo de datos”.

“Nombres, calles, pisos”.

“Rostros, matrículas de coches”.

“Números de teléfono, pines, horarios, habitaciones de hotel”.

“Nunca olvido el nombre de un bar,

de un restaurante, de una compañía, de un hotel”.

“De cualquier negocio en que haya estado”.

“Soy un puto listín de teléfonos ambulante”.

(Móvil)

(Móvil)

“El comodín de la llamada”.

Dime.

“Si hay partida clandestina no puede faltar Luis Calderón”.

¿Y quién es Luis Calderón?

“El dueño de un bar de copas, El Calima”.

“Ve allí”.

“Si hay partida no estará,

pero alguien te dirá dónde encontrarle”.

¿Estará abierto ese sitio? “Hasta las 3”.

“Si no estás muy lejos de Guadalajara llegarás de sobra”.

“Muy bien. Gracias por la información”.

“No hay de qué. Si necesitas cualquier cosa, llámame”.

“Estoy de patrulla toda la noche”. Okey.

(M. Marín BSO “Sicarivs”)

(OFF) “Cualquier precaución es poca”.

“Los amigos pueden venderte en cualquier momento,

sobre todo, los que conoces en el infierno”.

(Música rock)

Cerramos en menos de media hora. Sí, ya lo sé.

Por si acaso. ¿Qué quieres?

Cerveza.

¿De botella o de barril? De barril.

Tres euros.

Es que no admitimos billetes mayores de cincuenta.

¿Ni siquiera si no espero la vuelta?

Si me invitas a una cerveza, es todo tuyo.

Si te has pensao que soy una puta, te has equivocao de sitio.

Si crees que un polvo contigo vale 500 euros,

te has equivocado de trabajo.

¿Qué quieres?

Estoy buscando a Luis.

Pues no está. Ya, ya sé que no está,

por eso lo estoy buscando.

¿Y quién le busca?

Quiero meterme en la partida que está jugando

pero no sé a dónde es.

¿Tú lo sabes?

Si vuelvo a meterme la mano en el bolsillo,

igual saco algo que no te gusta.

Vale, te lo digo.

Buena chica.

(OFF) “Podría haberme sacado diez veces más”.

“Pero como ya dije antes, conozco el precio de cada persona”.

“Lo leo en sus ojos”.

“Y en los ojos de esta chica

veo el odio y el desprecio que siente por su jefe”.

“Cuando mañana se entere de su muerte

ni siquiera tendrá un remordimiento”.

“Por eso no irá a la Policía a hablarles de mí”.

“Durante algunos días guardará los 2500 euros

en algún rincón secreto de su habitación,

pensando si ese dinero podría relacionarla

con el asesinato de su jefe”.

“Finalmente,

saldrá a comprarse algo bonito y caro”.

“Y mientras se lo prueba se dará cuenta

que ha olvidado por completo mi cara”.

“Soy ese recuerdo borroso que intentas olvidar”.

“Soy esa imagen,

que desechas una y otra vez de tu memoria”.

“Soy esa realidad que terminas convirtiendo en un mal sueño”.

“Soy la noche que enmascara tu conciencia”.

“Soy el silencio que sale de tus labios”.

En este trabajo siempre tienes que estar preparado

para hacer lo que tienes que hacer,

en cualquier sitio, y en cualquier circunstancia.

No dejes que nada te sorprenda.

Yo una vez tuve que matar a un tipo que estaba en un velero,

en el mar.

¿Sabes lo que hice?

“Alquilé un patín de esos de pedales,

me acerqué hasta el velero

y pedí ayuda diciendo que me había perdido”.

Cuando el tipo se asomó por la borda

le volé la tapa de los sesos de un disparo.

(OFF) “No sé lo que me voy a encontrar ahí dentro”.

“Lo único que espero es llevar suficiente munición”.

(Música dramática)

“Una partida de póquer en un ayuntamiento”.

“Creí que ya lo había visto todo”.

(Continúa la música)

(Risas)

Tranquilo, coño.

-¿Vamos a echar una más?

Dice que quiere entrar en la partida.

Viene de parte de Néstor.

(OFF) “Al parecer, todos conocen a Néstor”.

“Así que esa referencia no me sirve

para averiguar quién es Carlos Igualada”.

La apuesta mínima es de quinientos euros.

Bienvenido.

En cuanto acabemos esta mano haremos un descanso.

Te puedes incorporar después.

Sírvete algo de beber.

-Venga, chaval, que a lo mejor esta es tu mano.

-Espero tener mejores cartas.

(OFF) “Tres de ellos deben tener cincuenta y tantos”.

Lo siento, chico, te gano. “Son canosos,

de estatura media,

de complexión normal”.

Me cago en tu padre.

“Tal y como Néstor me describió a Carlos Igualada”.

“El cuarto tiene pinta de niño pijo malgastando la fortuna de papá”.

“Luego está el chófer. Intuyo que de Igualada”.

“¿Y las putas?”.

“¿Ya se habrán marchado?”.

“Necesito saber quién es Carlos Igualada”.

“Y necesito saberlo pronto”.

“No sé si él es el final de la cadena”.

“No sé si hay alguien más implicado”.

“Ni siquiera sé si mi víctima ha seguido mis consejos”.

“En cualquier momento Igualada puede recibir una llamada

que le comunique que el trabajo no se hizo, y entonces…”.

“Entonces sí que estaría de mierda hasta el cuello”.

Si alguna vez tienes que eliminar a más de una persona

en un mismo lugar,

has de seguir una pauta.

Tienen que estar juntos.

Juntos, no lo olvides jamás.

Aquí no funciona el divide y vencerás.

Es justo todo lo contrario.

Si primero matas a uno y luego vas en busca del otro,

puedes encontrarte con una desagradable sorpresa.

O habrá huido,

o estará esperando para matarte.

Si eres lo suficientemente bueno y rápido,

puedes llegar a cargarte

a una familia entera en menos de un minuto.

Yo lo he hecho.

“Tira. -Tira, coño, tira”.

-“Tira, tira, tira”.

(RÍEN)

¿Qué pasa, alcalde?

¿Ya te has cansado de follar?

¿Cansado? ¿De follar dice?

Qué coño. Vengo a reponer fuerzas. Vamos a reponer fuerzas.

-¿No te vas a unir a nosotros?

Después, ahora no.

(OFF) “Con este otro tío y las putas, suman ocho”.

“No sé si voy a ser capaz de acabar con todos ellos”.

“Mi número máximo son tres”.

“Bueno, en realidad la cantidad de muertos

nunca me ha preocupado demasiado”.

¡Eh! ¿Y este?

Tranquilo, es otro jugador.

Me cago en la puta, he dicho mil veces

que no quiero desconocidos en mi casa.

Es de confianza. Lo envía Néstor.

¿Quién? -Néstor.

Ah, Néstor. Es verdad, Néstor, Néstor, Néstor…

Entonces no he dicho nada, los amigos de Néstor son mis amigos.

Sí, sobre todo sus amigas.

¿Quién va ganando?

Ahora no, estamos en mitad de una mano.

(OFF) “Me pregunto cuántos de ellos estarán armados”.

“El chófer por descontado”.

“Eso claro está

eliminaría de la ecuación a quien quiera que sea Igualada”.

Y otros cinco mil.

“¿Y el resto?”.

“Aquí nadie es trigo limpio”.

Los veo.

“Pero es posible que sean empresarios quemando dinero negro”.

“Del que no me fío es del niño pijo”.

“Me los conozco”.

Trío de nueves.

“Es capaz de llevar un arma solamente para fardar”.

Señores, descanso.

¿Quieres follar?

No, va a ser que sí.

Oye, dejadme algo de coca.

Tira, tira.

Tranquilo, tengo coca de sobra para todos.

Anda, mi niña.

Vamos…

“Otra vez los tengo separados”.

“Seis y dos”.

“Sigo sin saber quién cojones es Igualada,

y no sé el tiempo que me queda”.

Supongo que Néstor te ha dicho algo.

¿Decirme qué?

Que para jugar aquí tienes que darme una especie de cuota.

Un regalito.

¡Eh! ¡Eh! Aquí.

Sí, sí, claro, ¿cuánto tengo que darle?

Tres mil euros.

Uh…

¿Tres mil ha dicho?

Bien.

Aquí hay cuatro mil quinientos.

Bueno, considérelo

una pequeña aportación al consistorio.

No está mal que de vez en cuando ponga dinero en vez de sacarlo.

Sí.

Los contribuyentes estará contentos.

Ponte cómodo.

Puedes colgar la chaqueta ahí.

Estoy bien, gracias.

Tú no serás uno de esos raritos, ¿uh?

No, rarito, lo que se dice rarito, no soy.

Quítatela.

Muy bien.

¿Me la sujeta, por favor?

Gracias.

“No soy quién para juzgar a los demás”.

Muy amable.

“No me considero ni mejor ni peor que este alcalde putero,

cocainómano y corrupto”.

“Pero sí estoy seguro de una cosa,

yo sé quién soy,

y él no tiene ni puta idea de lo que realmente es”.

La paciencia ha de ser una de tus mayores virtudes.

Habrá ocasiones en que te toque disparar primero

y preguntar después.

Pero siempre que puedas,

intenta tener las cosas claras antes de sacar tu arma.

Si matas a alguien en el momento y lugar erróneos,

puede ser tu final.

A veces es mejor dejar un testigo,

que una víctima equivocada.

Está de puta madre la coca del alcalde.

(OFF) “Las 3:30”.

“¿Cuánto tiempo tengo?”.

“¿Cuándo llamará el abogado a su casa

y se dará cuenta de que no hay nadie?”.

“¿Cuánto tardará su mujer en llamarle

y decirle que ha estado a punto de ser ejecutada

por un asesino a sueldo?”.

“Yo nunca comunicaba a Luján el éxito de un trabajo”.

“Simplemente mataba a la víctima o la hacía desaparecer”.

“El reto me importaba una mierda”.

¿Vas a jugar con guantes?

Tengo un defecto en las manos.

¿Un defecto?

¿Qué defecto?

Me cayó ácido. ¿Sulfúrico?

¿Quiere verlas?

Vale.

Es broma.

Me trae suerte para el póquer. Nunca juego sin ellos.

Eh, chaval, pues has perdido toda la noche.

-Suerte dice.

“No estoy seguro, pero creo que él es Carlos Igualada”.

Tú repartes.

“Al fin y al cabo está aquí para tener una coartada”.

“Es normal que esté algo nervioso”.

“Es normal que intente controlar cada detalle”.

“Es normal que haga una llamada de teléfono”.

“Y es normal que ni siquiera mire a las putas”.

(Risas)

(Risas)

“El puto alcalde y las benditas putas,

pueden ser mi mayor problema”.

“No paran de moverse”.

“No tiene un puesto fijo en este decorado”.

“Si volvieran a meterse en el despacho,

incluso podría arriesgarme a dividir los objetivos”.

“Hasta podría dejarles con vida”.

ya que no significarían un problema".

Las urnas que más me gustan.

“Me gustaría ver al alcalde mañana explicando qué hacen cinco muertos,

dos putas,

un montón de pasta y mucha cocaína en su ayuntamiento”.

Voy.

(Música animada de jazz)

Double or nothing.

Ready to go.

Double or nothing.

Baby, let’s go.

I’m waiting here on the line.

And I’m playing a win.

Open, I don’t take it on the chin.

Double or nothing.

Let me ride.

How can I lose with you.

By my side.

But I love it when you’re around.

You’re my lucky charm.

I ain’t got a system.

“Nunca he mostrado mucho interés por el juego”.

ç"Quizás porque llevo muchos años prescindiendo del azar".

“Les dejo ganar para que estén contentos y relajados,

pero tampoco demasiado,

porque entonces sospecharían de mí”.

“Lo que hago es ir a todas las manos”.

“Cuando llevo malas cartas pierdo un montón de pasta,

cuando llevo buenas, recupero algo”.

“La mala noticia es que el tiempo pasa

y no sé hasta cuándo va a durar esta maldita partida”.

“La buena noticia es que muy pronto todos ellos estarán borrachos

o drogados”.

Show me what you’ve got, baby!

Diez mil.

Demasiado para mí.

Yo no llevo una mierda.

Yo los voy a ver.

Yo también.

Trío de sietes.

A mí me gana.

Trío de jotas.

Muy buena jugada.

Sí, señor.

(Risas)

Perdón, ¿puedo usar el servicio?

Sí.

En el pasillo.

“Las 4:15”.

“Se me está acabando el tiempo y la paciencia”.

“Tengo ya la espalda destrozada

de tener clavadas las dos pistolas contra la silla”.

“Es que estoy en mitad de una partida”.

“Quizá sea el momento de llevar a cabo mis apuestas”.

“Creo saber quién es Carlos Igualada”.

“Además, si me cargo al chófer y al niño pijo,

a lo mejor puedo llevar a cabo un interrogatorio

que me saque de dudas”.

(Música dramática)

Sí, hombre, encima quéjate.

Verás cómo te voy a desplumar ahora. Ya verás.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí?

Voy a ponerme otra copa.

Ajá.

Ajá.

Okey.

Okey.

“Vaya, me había equivocado”.

“Ahora ya sé quién es Carlos Igualada”.

“No sé si esa llamada tiene que ver conmigo, pero ya me da igual”.

(Música de tensión)

Bueno, ¿qué? ¿Vienes a jugar?

Sí.

Cuando te veas metido en un fregado,

procura visionar antes cada uno de tus movimientos.

Los tienes que ver en tu cabeza como si fuera una proyección

de la realidad que va a suceder.

Y después…

Lo que viene después

no es más que un minuto de jodida locura.

(Música rock)

(Gritos)

Hijo de puta.

¿Tú sabes a quién acabas de matar?

No, lo único que sé es a quién he dejado vivo.

Además de a un alcalde, te has cargado a un guardia civil.

¿Ah, sí? No me digas. Qué lástima.

¿Quién era?

Ese, Luis Calderón.

Creía que le conocías

y por eso le habías disparado primero, porque llevaba pistola.

Pues no, no lo sabía.

Ha sido cuestión de suerte.

Suerte… Supongo que soy un tío con suerte.

A lo mejor se te ha acabado esta noche, porque esto lo pagarás.

¿Tú crees?

Si esta gentuza era importante la Policía no dejará que se sepa.

Te veo muy seguro.

Sé de lo que estoy hablando.

No. No.

¿Y por qué? ¿Todo esto por qué? ¿Por qué?

No lo adivinas.

No sé, supongo que habrá

un montón de gente que me quiere ver muerto, ¿no?

Es por lo del abogado.

¿Qué abogado?

Jesús Balaguer, lo sabes perfectamente.

No me jodas.

No me digas que todo esto es por lo de su mujer.

Bueno, tú encargaste que la mataran.

No, yo no fui. Yo no fui. Néstor me lo dijo.

Te mintió. El muy hijo de puta…

¿Que Néstor me mintió?

Claro que te mintió.

¿Y por qué iba a hacerlo?

Porque le debo dinero.

Te lo has cargado, ¿verdad?

El muy cabrón. Ha decidido llevarme a mí también por delante.

Te juro que no he tenido que ver con esto. Te lo juro.

No me vengas con chorradas.

Si sabías que se cargaban a la mujer del abogado

es porque tenías que ver.

Bueno, sí. Pero no lo que tú te imaginas.

De verdad.

La idea no fue mía, no fue mía.

¿Ah, no?

¿De quién fue?

¿De quién va a ser? Del propio Balaguer.

Eso no tiene sentido.

Claro que lo tiene.

Lo sé muy bien, es mi abogado.

Solo le presenté a Néstor. No tengo nada que ver con todo esto.

Te lo juro.

¿Y por qué va a querer matar a su mujer?

Ese cabrón está arruinado.

Su mujer es de buena familia. Tiene mucha pasta.

En el testamento de lo dejaba todo a él.

Pero al saber que daría a luz, quiso ponerlo a nombre del niño.

Esa pobre mujer no tiene ni puta idea

de las deudas de su maridito.

No intentes liarme, ¿de acuerdo? Te juro que es verdad.

Si estaba arruinado de dónde sacó el dinero para pagar el trabajo.

Lo adelantó Néstor.

Esa mujer tiene un seguro de vida de 300 000 mil euros.

Balaguer dijo que se lo daría si se lo adelantaba.

No.

Me estás mintiendo. Te lo juro.

Me estás mintiendo.

Te juro que es verdad… Me estás mintiendo.

Te juro que es verdad. Te lo juro.

Pregúntaselo al propio Balaguer. Muy bien.

Eso voy a hacer.

¿Dónde puedo encontrarle?

Está en uno de mis hoteles, en Madrid.

¿En qué hotel?

¿En qué hotel?

Villa del Rey.

Villa del Rey.

¿Y qué hace ahí? Soy su coartada,

cuando se queda trabajando para mí hasta muy tarde.

Suele quedarse a dormir en el hotel,

y así empieza a trabajar pronto por la mañana.

Es una coartada creíble y yo la corroboro.

Escucha.

Déjame con vida, ¿eh?

Tengo mucha pasta. Te daré un montón, un montón.

De verdad.

Bueno, ya tengo un montón de pasta,

pero gracias.

(Música de tensión)

“Cuatro minutos desde que acabó el tiroteo y ni rastro de chófer”.

“Tal vez me esté esperando fuera”.

“O tal vez sea listo y se haya quitado de en medio”.

“Tendré que averiguarlo”.

“Vía libre”.

“Al parecer el chófer ha elegido la opción más fácil”.

“Supongo que tiene que ser complicado elegir el deber

antes que su propia vida”.

¡Hijo de la gran puta!

(Música de tensión)

Si me miras a la cara te mato.

¡Largo!

Existimos porque ellos existen.

Y existimos desde hace siglos.

Cuando un senador romano quería acabar con un rival,

contrataba a un sicarius.

Senadores corruptos,

policías corruptos,

abogados corruptos,

empresarios corruptos,

médicos corruptos.

Vivimos gracias a su corrección.

Matamos a causa de su corrupción.

No es una justificación, es un hecho.

En un mundo perfecto

nuestra profesión no tendría razón de ser.

Pero, ¿quién quiere un mundo perfecto?

(M. Marín BSO “Sicarivs”)

(Pitidos)

(Pitidos)

(Pitidos)

(Pitidos)

(Pitidos)

(Pitidos)

(Pitidos)

(Pitidos)

“¿Quién es?”. Soy yo.

Abre.

“Son casi las 5, joder”.

Estoy herido, abre. “Está bien, pasa”.

¿Qué te ha pasao? Un disparo.

Creo que se me ha quedado la bala dentro.

¿Has perdido mucha sangre?

Depende de lo que sea mucha para ti.

Aquí hay mucha pasta.

Tendrás que ganártela. ¿Está limpia?

Tan limpia como tú.

Anda, vamos.

Quítate la ropa y siéntate en la camilla.

(OFF) “El buen doctor”.

“Lo mismo te aumenta las tetas

que te provoca un aborto o que te extrae una bala”.

“De día es un eminente cirujano

que trabaja en una de las clínicas con más prestigio de este país,

de noche, es un vulgar matasanos

al servicio de las vergüenzas de la alta sociedad”.

“Llenar el bolsillo y cerrar la boca”.

“Ese es el único juramente que respeta”.

Con el resto no creo que pueda.

¡Jo…!

¿Cómo lo ves?

Has tenido suerte, muchacho.

¿Tú crees?

Sí, te han disparado con un arma de pequeño calibre.

Si la bala hubiera atravesado todo el brazo,

te hubiera entrado directamente en el corazón.

Afortunadamente se ha quedado

ahí alojada entre el músculo y el hueso.

Sácala.

Tengo que anestesiarte. No.

¿Ni siquiera anestesia local? No.

Estoy en mitad de algo.

Te va a doler. Me da igual.

Está bien.

Yo voy a preparar algo de beber.

¿No me has oído?

Tengo que estar despejado, no voy a tomar nada.

No es para ti, es para mí.

Aprende a soportar el dolor.

Controla tú el dolor, no dejes que el dolor te controle a ti.

Es imposible ignorarlo, eso es una tontería.

Pero sí es posible controlarlo.

Te resultará de mucha ayuda si resultas herido.

Incluso puede salvarte la vida.

Si eres capaz de recibir una bala y no doblarte en dos por el dolor,

serás muy difícil de vencer,

muy difícil.

“No es la primera vez que me sacan una bala”.

“Al poco de empezar este trabajo

me pegaron un tiro en el culo”.

“Sí, en el culo. ¿Qué pasa?”.

“Bueno, es una historia un poco larga”.

“Quizá otro día os la cuente. Ahora no estoy de humor”.

Ya casi está.

Joder.

¿La quieres de recuerdo?

Anda y vete a la mierda.

Ahora tendré que coserte.

Tampoco va a ser agradable.

Bueno, peor que lo otro no puede ser.

“Soy John Wayne en ‘Río Grande’”.

“Soy Stallone en ‘Acorralado’”.

“Soy Tom Cruise en ‘Colateral’”.

“Soy todo aquello que veis y no queréis que realmente exista”.

“Soy un antihéroe sin escrúpulos”.

“Un escéptico recalcitrante”.

“Un superviviente por encima de cualquier otra cosa”.

“Soy el puto paradigma del siglo XXI”.

(Música dramática)

Toma, para cuando termines el trabajo.

Y si notas que sangra o que huele mal,

ven a verme.

Muy bien.

Tengo que lavarme y voy a necesitar algo de ropa.

No creo que te guste mi estilo.

Me da igual, no voy a un pase de modelos.

“Las 6 de la mañana”.

“Pronto amanecerá”.

“La verdad es que ya no debería preocuparme tanto por la hora”.

“No quiero menospreciar la figura de Balaguer,

pero es un alivio pensar

que puede ser el final de mi carrera contrarreloj”.

“Aunque se enterase de que su plan ha fracasado,

dudo mucho que tuviese la capacidad de reaccionar convenientemente,

y, sobre todo, rápidamente”.

“Todos los caminos que le llevaban hasta mí,

han sido cortados,

y el camino que me lleva hasta él, es muy corto”.

“Información. Le atiende Tamara, dígame”.

Hola, quería saber el teléfono del hotel Villa del Rey, en Madrid.

“¿Quiere que le pase con el número?”.

Sí, muchas gracias. “No cuelgue”.

-“Hotel Villa del Rey”.

Hola. Llamo de parte del señor Carlos Igualada.

“Usted dirá”.

Necesito saber en qué habitación se hospeda Jesús Balaguer.

“Un momento”.

“Habitación 105. ¿Quiere que le pase con él?”.

No. Eso es todo.

Es cuanto quería saber el señor Igualada, gracias.

“A usted”.

(Música de tensión)

(Continúa la música)

(Pitido)

(OFF) “Conviértete en la noche,

ya que tus víctimas no volverán a ver la luz del día”.

Transfórmate en el silencio,

porque lo último que escucharán tus víctimas,

será el cañón de tu pistola.

Sé la muerte,

armada con una automática en vez de una guadaña.

“Porque la muerte no es más que eso,

una eterna noche silenciosa”.

(Pitido)

Hombre, con todo.

La madre que te parió.

Que yo no lo sé.

¿Qué hora es?

Pues son las 6:30 ya.

Bueno, ¿y ahora qué?

¿Ahora?

Ahora nada.

¿Nada?

Cualquier movimiento que haga por mi parte es una equivocación.

Tengo que esperar.

La criada llegará a casa a las 10.

Entiendo que como muy tarde

encontrará el cadáver a las 10:30, 11.

Es posible que la Policía no me llame hasta las 12,

así que lo mejor va a ser dormir un poco,

porque mañana me espera un día un poco complicado.

Hemos hecho bien en salir esta noche.

Sí, sobre todo para que nos vean en varios sitios.

No va a quedar bien que me vean con mi amante,

mientras matan a mi esposa, pero…

Tu amante…

Creí que solo era tu secretaria.

Bueno, ya me entiendes.

Prefiero quedar como un adúltero hijo de puta,

que como un presunto culpable.

Pero no te preocupes,

que todo va a salir bien.

Sonia, confía en mí.

Si no confiara en ti, no te estaría sirviendo de coartada.

Tal vez deberías que ser tú

el que se preocupara por confiar más en mí.

Yo confío en ti, porque te quiero.

No te pongas romanticón, no te pega nada.

Tú eres tan ambiciosa hija de puta como yo.

Por eso nos gustamos.

Por eso hacemos la pareja perfecta.

¿Tú crees?

Estoy seguro.

Oye, tienes mi móvil en tu bolso, ¿no?

¿Me oyes?

Cariño, ¿estás sorda o qué?

(Música de tensión)

Me estoy lavando los dientes.

¿Para qué? Si todavía no me la has chupao.

Imbécil.

(Música dramática)

¿Qué? ¿Te apetece?

Qué pregunta.

Siempre me apetece.

Es la primera vez que estoy con un viudo.

¿Te excita eso? -Bueno, no sé.

Creo que me excita más el dinero que nos va a dejar tu mujer.

Cuando cobre la herencia te voy a llevar a las Seychelles.

Dos semanas, tres semanas, las que quieras.

Primero tienes que saldar tus deudas.

Sí, mamá. -Y controlar mejor tus gastos.

Sí, mamá.

Yo me encargaré de controlártelos.

¿Y por qué no, me controlas esta tremenda erección

que tengo aquí abajo?

(Música de tensión)

(Disparo)

Sonia.

Sonia, ¿qué haces?

Sonia.

No, no, no, no, no.

Tu mujer está viva.

(OFF) “Ya está hecho”.

“Mónica te salvó”.

“Durante unos días estará traumatizada

por los acontecimientos de esta noche”.

“Pero se dará cuenta que lo único que importa en este jodido mundo

es continuar con vida”.

Y este hijo de puta,

ya no tendrá que preocuparse de sus deudas, de su amantes,

de las islas Seychelles".

“¿He hecho justicia? No, he hecho lo que tenía que hacer”.

“Justo a tiempo”.

(Vibración móvil)

(Vibración móvil)

(OFF) “Créate una rutina para cuando no trabajes”.

“Sé uno más”.

La mayoría de las personas viven esperando la muerte.

Lo único que nos debe diferenciar de ellos

es que nosotros salimos de vez en cuando a buscarla.

“Vive entre los que mates”.

“Vive, come, folla, respira como una persona normal”.

“No seas ostentoso aunque tengas mucho dinero”.

“No seas altivo a pesar del poder que tengas sobre ellos”.

“No seas más imbécil de lo que es el resto de la gente”.

“¿Dónde creíais que vivía?”.

“¿En un suburbio marginal?”.

“¿Entre yonquis, ratas y basura?”.

“¿Escondido de la Policía

y los familiares y amigos de todos los muertos

que he ido dejando en mi camino?”.

“No,

vivo entre vosotros

porque vosotros me creasteis,

me hicisteis quien soy,

y de vez en cuando me necesitáis”.

“Soy ese vecino encantador que siempre os da los buenos días”.

Me alegro de verte. Hasta luego.

“Soy ese ciudadano solidario

que siempre cede su asiento a las ancianas”.

Siéntese aquí, señora.

Muchas gracias.

“Soy esa persona normal y corriente

que se sienta junto a vosotros en el cine”.

(Música dramática)

Nunca me he planteado

si lo que hacemos está bien o está mal.

Es absurdo.

Lo único que puedo decirte es que el mal

no necesita justificación alguna.

El bien en cambio sí.

Es muy difícil ser una buena persona en el mundo en que vivimos.

Hay mucha gente que va por la calle pidiendo a gritos que la maten.

Tiene suerte de que nosotros solo lo hagamos por dinero.

Es el mejor consejo que puedo darte.

Si alguna vez haces el bien, no lo hagas por dinero.

“He matado a quince personas por no matar a una”.

“Pensaréis que estoy loco,

que soy un psicópata,

nada más lejos de la realidad”.

“¿Os habéis molestado

en buscar la palabra psicópata en el diccionario?”.

“Yo sí”.

“Y no es un asesino a sueldo, ni nada que se le parezca, no”.

“Es un individuo

cuya conducta social está patológicamente alterada”.

“Así que no busquéis en mí a un psicópata,

porque no lo vais a encontrar”.

“Buscadlo entre los políticos,

los abogados, los policías, los periodistas”.

“Sí, estoy casado,

y ella sabe perfectamente a qué me dedico”.

“Lo acepta y lo respeta”.

“La quiero, y me quiere”.

“Es así de simple,

no es tan difícil de entender”.

“Si hubo una mujer que se enamoró de Hitler,

¿por qué no iba a haber una mujer que se enamorase de mí?”.

“No trato de justificarme”.

“Alguien me dijo una vez que el mal no necesita justificación”.

“Pero ¿quién es peor?”.

“¿Yo por matar a 15 personas en una noche,

o esos gobernantes que dejan morir de hambre

quince mil personas todos los días?”.

¿Qué tal te ha ido?

Bien.

Todo ha ido bien.

Mucha gente me lo ha preguntado antes.

¿En qué momento hay que dejarlo?

No hay un momento concreto.

No hay una edad de jubilación.

Pero sí hay una señal,

una señal que no debes dejar pasar,

porque solamente se te presentará una vez.

Una y nada más.

Antes o después una de tus víctimas te recordará

a alguien a quien conoces,

a alguien que te importa,

a alguien a quien quieres.

La mirarás a los ojos y…

te será muy difícil,

incluso imposible acabar con su vida.

Ese día tendrás la absoluta certeza

de que ha llegado el momento de dejarlo.

Yo la tuve recientemente.

Me enfrenté a una víctima que era idéntica a mi madre.

Quizá no a los ojos de los demás, pero sí lo era a los míos,

que son los únicos con los que sé ver.

Pero no hice caso.

No hice caso a la señal,

y la maté igualmente.

Por eso estás aquí.

Se te han acabado los cigarrillos,

y el tiempo.

Si haces caso a los consejos que te he dado,

llegarás a ser un buen asesino a sueldo.

Se agradece el interés.

“Noblesse obligue”.

(Música de tensión)

(Música suave de piano)

(OFF) “Soy la noche que la envuelve y la protege”.

“Soy el silencio que la arropa y la serena”.

“Soy la noche y el silencio”.

(Barnatán “After The Blues Times”)